Gracias por todo ¿es esto una despedida?


Gracias por todo. Esto suena a final, ¿verdad? pero está al principio de forma más que intencionada. Las gracias es algo que normalmente has aprendido a dar después de que suceda algo, nos amaestran bien desde pequeñitos.

Pues bajo mi punto de vista, la gratitud es un principio y es considerado uno de los ingredientes básicos de esa compleja receta de felicidad, es por eso que dicen que: 


“no es que las personas felices sean agradecidas, es que las personas agradecidas son felices”

y en mi humilde opinión y tras años de observación, es muy cierto.

Si te das cuenta además automatizamos la gratitud en la manera que enseñamos a los niños a considerarla.
  • ¿Cómo se pide? Por favor.
  • ¿Qué se dice? Gracias (porque toca).
Pero ¿qué valor hay detrás?

Hay situaciones que o bien debido a ese proceso automático, te salen (bueno, a unos más que a otros) espontáneamente:
  • Si te pasan la sal.
  • Si te ceden el paso.
  • Si se te cae algo y te lo recogen.

Otras en las que lo sientes y no te cuesta decirlo:
  • Si te invitan a comer.
  • Si te dejan algo prestado.
  • Si te llevan/recogen en coche en algún momento.

Y otras en las que eres o bien incapaz de aceptar la gratitud o de expresarla

  • Si te dicen que estás guapa y tú respondes con un: pero qué dices, estoy horrible.
  • Si te dicen bonita chaqueta y enseguida cacareas lugar de la compra y precio.
  • Si alguien ha hecho algo importante por ti y no sabes ni cómo transmitir tu agradecimiento.


Como verás hay muchos niveles de gratitud, pero la vida está llena de momentos y oportunidades para hacerle tributo. No es necesario vivir en un mundo de piruleta, ser candy-candy o una happy-flower (de lo que por cierto he sido “tachada” en numerosas ocasiones, jaja) para tomar esta actitud, pero incorporar el agradecimiento a tu palabrería interna mental es de lo mejor que puedes hacerte a ti misma, y como consecuencia, a los que te rodean.

Hace no mucho vi un vídeo-experimento en el que se pedía a los participantes que pensaran en alguien importante en su vida. Después se les pidió que le escribieran una carta. Luego se les dio un teléfono para que llamasen a esa persona y expresasen su gratitud. Se les hizo un mismo test antes y después de la experiencia y el “índice de felicidad” había aumentado considerablemente.

La buena noticia es por tanto que está en tus manos. Es algo que tú puedes hacer. Y es gratis

Si bien esto es aplicable y más que recomendable en cualquier contexto, volviendo a tu papel de madre, ¿qué les agradeces a tus hijos? ¿se lo haces saber con el corazón o solamente con la boca?. Esa es la mejor forma de que lo aprendan, y no a base de repeticiones de una sucesión de letras vacías de contenido. Si te acostumbras a ser agradecida, a mostrarte agradecida con lo que eres y con lo que tienes, le estarás enseñando una de las mejores lecciones de vida a tus hijos.

Jeffrey J. Froh y Robert Emmons (profesores de psicología americanos), estudiaron el tema y llegaron a la conclusión de que el agradecimiento trae consigo: 
  • Más optimismo, mayor satisfacción social, menos envidia y menor riesgo de  depresión.
  • Mayor satisfacción con la vida y el entorno (familia, amigos).
  • Menos materialismo.
Bueno ya ves que los beneficios merecen la pena. Ahora te dejo unos minutos para que reflexiones sobre aquello que tienes en tu vida y que quizá no te has parado a agradecer lo suficiente.

Cuando tú seas capaz de agradecer tu familia, amigos, desconocidos, los retos, aquello material que posees, las malas experiencias de las que has aprendido,  tu pasado…verás que te será mucho más fácil enfocarte en lo positivo y ¡voilà! ¿quién va a aprender esto?. En efecto, tus hijos.

En esos momentos en los que estás al borde de un ataque de nervios, si te paras a pensar qué puedes agradecerle a la situación o a la persona con la que estás a punto de pagarlo, verás como tu perspectiva cambia. 

Por eso en parte de ti depende que tus retoños vean el mundo como un lugar injusto y lleno de miserias diarias o un lugar lleno de posibilidades en el que merece la pena esforzarse, saborear y agradecer los resultados de cada pequeña cosa.

Ya lo decía mi madre: “es de bien nacidos ser agradecidos”. :-)


Sin más, GRACIAS




Apúntate a mi blog y recibe GRATIS los artículos en tu bandeja de entrada :)


No hay comentarios:

Publicar un comentario