4 claves que me alejaron de esta afirmación





Me ha llamado mucho la atención escuchar dos veces en esta semana el clásico dicho de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, y creo que hoy es una oportunidad perfecta para replantearse esta frase.

Cuando piensas esto, ¿de qué estás hablando? ¿de que prefieres comer arroz a grillos fritos? Ah, bueno, entonces vale. ¿a que prefieres que alguien que conoces te trate mal en lugar de alejarte/hacerte respetar y confiar en que alguien te tratará mejor? Entonces es cuando no vale.


Parte de mi misión como coach es que las madres y futuras madres se cuestionen las cosas, desarrollen ese pensamiento crítico que además le transmitirán a sus hijos, y me da mucha pena ver que la corriente “es lo que hay” está ganando más y más adeptos cada día.

Como ves en la foto, imagina que nadie se hubiera planteado en su día que había una alternativa mejor a batir a mano. Imagina que nadie le hubiera hecho caso e imagina que no evolucionásemos. A veces parece que lo hacemos a peor, ok, pero ¿realmente piensas que más vale lo conocido sea lo que sea?.

Te animo a que te pares ahora mismo y pienses en qué ámbitos de tu vida te aplicas esta cantinela. Y ojo, que como siempre, no estoy llamándote a la revolución, si no al cambio de perspectiva en según qué cosas, las más básicas en tu vida si quieres, y éstas dependerán de tus prioridades y tu personalidad, y ahí te prometo que no entro. :)

Soy consciente de que da mucho canguis enfrentarse a tus propios miedos y a tus propios pensamientos, pero dando por hecho que la vida que tienes es la única que puedes tener, no te haces un favor si no todo lo contrario. Y oye, que es maravilloso estar feliz con lo que se tiene, a eso aspiras ¿no?, pero yo te hablo de cuando no es así, de cuando (volviendo al principio) crees que es mejor lo malo conocido; de nuevo, estoy segura de que percibes la diferencia.

Entonces ¿qué puedes hacer? 

  • No des por hecho: aunque nos cueste admitirlo, hay pocas cosas que sean inamovibles. Cambiarlas requiere un proceso, esfuerzo y perseverancia, pero a menos que lo que des por hecho sea algo tan obvio como que tienes dos ojos en la cara, plantéatelo. No des por hecho por ejemplo que el parto va a ser el día más doloroso de tu vida (que puede que lo sea, vale), pero haz lo que esté en tu mano que te pueda ayudar en ese momento a llevarlo mejor.
  • Cuestiona tu realidad: no se trata de blanco o negro, de bueno o malo. ¿cómo te hace sentir aquello que has aceptado que es así y que te está haciendo polvo? Si tus kilos de más son una realidad que te hace sentir mal, no la aceptes sin más. Admite que te hace sentir mal y responsabilízate de que está en tu mano hacer algo al respecto.
  • Explora alternativas: lo que me gusta a mi la palabrita esta de explorar…lo sé. Pero qué mejor forma de encontrar un camino diferente que buscarlo ¿no crees? ¿Hay solamente una forma de hacer las cosas?. En la mayoría de los casos, no. Y vuelvo a lo que planteé la semana pasada, te sorprenderías si analizas tus posibilidades. Yo no desistí de estudiar mi postgrado ni certificarme como coach por tener un trabajo a jornada completa y de esos que te quitan muchas horas, busqué alternativas y me certifiqué con una escuela americana que tenía las clases bien entrada la noche pero que me llevaría al resultado que yo quería a pesar del sacrificio en ese momento.
  • Sopesa pros y contras: a lo mejor eso que creías que era tan malo no lo es y solamente necesitas apreciarlo un poquito más. ¡Puede pasar! Pero al menos es necesario que cuentes con argumentos que avalen o una cosa o la otra. Veo mucha gente que critica mucho su trabajo pero que cuando hace un balance de pros y contras se da cuenta de que en realidad es su mejor alternativa en su situación actual, cambian cómo se relacionan con él y se planifican el futuro de otra forma pero también con otra mentalidad. Quizá te pase a ti lo mismo con situaciones diferentes y entonces puedes reemplazar la cancioncita de “más vale lo malo conocido…” por “esto es lo mejor para mí en este momento…”

Espero que te pongas las pilas y cuando te pilles in fraganti en modo “es lo que hay”, te acuerdes de mí y como mínimo, te lo cuestiones. Con eso ya habrás dado un pasito más hacia eso bueno por conocer.  :)


¿Qué te ha parecido? ¿Te ocurre a menudo?






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