Cómo reconectar contigo misma


Agosto, mes de vacaciones. Ese mes en el que seguramente estés deseando desconectar. Y yo me pregunto…¿a qué estás conectado el resto de los más de trescientos días al año?. Parece que vivimos esperando las vacaciones como agüita de Mayo, y por supuesto, es de entender, pero es preocupante que luego vuelvas en lugar de con las pilas cargadas, con una depresión postvacacional de caballo

Yo te propongo que uses ese tiempo de vacaciones, de descanso, de disfrutar de la familia y/o amigos, para reconectar en lugar de desconectar. Reconectar contigo misma, con quién eres, con lo que te gusta, que seas capaz de fijarte en esas pequeñas cosas o momentos que te arrancan una sonrisa: carpe diem, ¿verdad?. 

Cuando el tiempo pasa más rápido que las horas del día el resto del año, es  frecuente que sientas que no te da ni para mirarte al espejo, y que cuando tus hijos se te acercan emocionados con el dibujo de un “círculo con patas”,  tú estés distraida pensando en que no llegas a hacer la cena, el baño, el cuento y la cama…y ahí se quedan ellos con cara de lechuga porque para ellos significa el mundo, su mundo.

Las vacaciones muchas veces no traen consigo el descanso que te gustaría, pero volviendo a lo de antes, si las aprovechas para desconectar, o mejor, reconectar, posiblemente te encuentres con una sorpresa en forma de descubrimiento personal que puedas aplicar el resto del año, y ya sabes que eso es lo que a mí me importa.

Ejemplo: vas a la playa con tu hijo y pueden pasar dos cosas

1. Que sigas con la inercia del estrés y primero te hayas acelerado (a pesar de tener “todo el tiempo del mundo”) para coger toallas, aguas, ropa, cubos, comida, cremas etc , llegues allí ya de mal humor y pienses que es hora de que te dejen en paz un poco.

2. Que decidas disfrutar y hagas todo tranquilamente y llegues allí, plantes el chiringuito y te pongas a hacer castillos de arena con tu hij@, que le mires su cara de ilusión, esa que se te ha escapado todos los meses anteriores en los que la casa y el trabajo te mantenían presa de sentir

Imagina que te montas en el segundo barco y reconectas, descubres que habiendo optado por ese camino has sido capaz de disfrutar no solamente mucho más, sino mucho mejor. Imagina que eso te alegra el resto del día y que tu hij@ de repente esta tan feliz que ni siquiera tiene tiempo de reclamar tu atención a base de chillidos y llantos. Imagina que aprendes esa lección para siempre…y como siempre digo, ojo, que esto no significa que no vengan días malos, significa que has descubierto un trocito de felicidad o el valor de las pequeñas cosas y, lo que es más importante,  el poder que tienes tú sobre ellas. :)

Te he puesto el ejemplo de tu hijo, pero quiero que también te lo apliques a ti misma. ¿Qué momento te puedes regalar este verano?, ¿qué habías olvidado y te produce esa sensación de cerrar los ojos y respirar profundo con una sonrisa de oreja a oreja?.

  • Puede ser caminar descalza con consciencia unos pasos y sentir la arena en los pies, en lugar de simplemente correr detrás de tu hij@.
  • Puede ser tomar una caña con una tapa de aceitunitas mirando al mar y fijar tu vista en el horizonte.
  • Puede ser una buena conversación con amigos. 
  • O puede ser algo menos profundo como leerte una revista  de cabo a rabo sin interrupciones pero disfrutando el momento (o mis artículos ;-) ), o tomarte un helado de cuatro pisos sin sentir que la culpa te azota.

A gusto del consumidor. :) El mensaje es disfrutar, ser consciente, prestar atención a ese momento, sea cual sea, porque confiesa, ¿a qué ritmo corres por la vida normalmente?.

Pues eso, este es un post simplemente para recordarte vivir y para pedirte que lo hagas. Que empieces ahora que lo hacen las vacaciones, o también si no las tienes. Que te conozcas o vuelvas a conocer e identifiques lo que una de mis exploradoras llama “sensaciones olvidadas”. Que descubras lo que te da placer para que lo puedas hacer mucho más. Y que todo sea un prólogo para que el resto de capítulos puedan contar la misma historia.


Todo esto es la “versión extendida” de hacer algo tan simple, por ejemplo, como probar a comerte algo que normalmente engulles sin prestar atención (fruta, cereales, tostadas…). ¿Lo has hecho alguna vez? te lo recomiendo, porque cambia mucho la historia. Es increíble como si te sientas a solas con tu tostada, la miras, la hueles y la saboreas mordisco a mordisco, no te creerías la de sensaciones que pasan desapercibidas. Pues momentos “tostada” hay miles en nuestro día a día, y aunque no consigas disfrutarlos todos, merece la pena empezar a invertir la tendencia. :)

Y tú, ¿qué vas a hacer este verano para reconectar contigo misma? Anímate y cuéntamelo en los comentarios. 






2 comentarios:

  1. Acabo de llegar de vacaciones, he disfrutado mucho de ellas, pero me pregunto: ¿que hubiera pasado si hubiera leido esto antes? Posiblemente hubiera disfrutado más, pero no importa, ahora lo pondré en práctica porque tostada, cereales, momentos ...hay todos los dias estes de vacaciones o no y como bien dices nos podemos regalar unos cuantos. Gracias de nuevo Silvia, sigue así nos puedes ayudar mucho.

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    1. Claro que si. Cualquier momento es bueno y nunca es tarde. Te propongo que lo hagas hoy mismo y que al final del día elijas al menos un momento "tostada" que hayas disfrutado y que quizá antes hubiera pasado desapercibido...un olor, una sensación, la sonrisa de alguien...¿qué me dices? :)

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