Cómo manejar la envidia en 4 sencillos pasos







Es raro que si se habla de envidia, te declares envidiosa oficial, pero luego, si analizas un pelín algunos de tus actos, palabras y pensamientos, voilà! seguro que pasas de inocente a culpable en muchas ocasiones.

Cuando se trata de reconocer algo socialmente mal visto y un sentimiento tan negativo, lo que acabas haciendo es, cuanto menos, esconderlo, y normalmente, ignorarlo, y ya sabes lo que pasa con aquello que te empeñas en ignorar: aparece con efecto onda expansiva. Es como si ves que hay una pequeña gotera en tu cocina y como no tienes tiempo para averiguar de dónde viene, la ignoras hasta el punto que dejas de verla y en tu cabeza se ha convertido en parte de la decoración, hasta que un día se cae el techo, con parte del mobiliario del vecino incluido…¿no hubieras preferido prestarle atención cuando debías y hacer una llamadita a tiempo?

Con la envidia pasa un poco lo mismo, está ahí, bien camuflada. Pero hay truquito muy sencillo para identificarla: si te molesta, es envidia, si no te molesta, es admiración, o un simple juicio/comentario sin más.

Ejemplo: te cruzas con una mujer que te saca una cabeza, tiene un tipazo, un vestido de esos que quita el hipo y que consigue que tanto hombres como mujeres giren la cabeza.

(Ojo, muchas veces se confunde con que simplemente no te guste algo y así lo sientas o que algo que veas vaya en contra de tus principios, pero aquí estamos hablando de otro sentimiento y seguro que percibes la diferencia).

Comentario/pensamiento: "Seguro que no tiene ni dos dedos de frente. Vaya creída …"

ALARMA ON. Si te ha molestado (diferenciar de llamado la atención) de alguna forma su presencia, es que te está diciendo algo, tu inconsciente te ha comparado, te ha hecho pensar y hablar mal como mecanismo de defensa ¿por qué te has sentido amenazada?. Es momento de revisar tu autoestima.

Comentario/pensamiento: "madre mía, qué habilidad para andar en tacones, y tiene a todos los tíos de cabeza, qué crack…"

ALARMA OFF. Si el pensamiento es genuino, estás admirando algo de la otra persona, pero no te ha producido ninguna sensación de inferioridad o pensamiento negativo sobre ti misma. Tu autoestima va por buen camino.

Y con cosas más cotidianas: cuando un compañero de trabajo ha hecho algo bien y en lugar de alabarlo, lo criticas, cuando otra madre te dice: pues mi hijo me come de todo (y tú por dentro te cantas la cancioncita de nininini nininini en tono burlesco porque el tuyo no hay manera), cuando dices que te alegras por una buena noticia y en realidad no lo haces, o cuando si alguien que está a dieta te dice que esa semana ha ganado peso y tú, te alegras por dentro.

“La envidia es una declaración de inferioridad” (Marlene Dietrich).


Hay que tener muchas narices para reconocer que en realidad ciertas cosas te molestan o te dan envidia, pero es un primer paso IMPRESCINDIBLE para cambiar el chip y vivir un poquito más pendiente de ti y menos de los demás

Para mí, hay dos tipos de envidia: la que impulsa y la que destruye.

  • Impulsa: comúnmente llamada “envidia sana”, es decir, una especie de admiración, reconocimiento o meta que alguien consigue a la que tú aspiras. Ésta puede actuar de impulso, de elemento motivador, y darte un empujoncito de esos de: si ella puede, yo también. Fenomenal, energía positiva que puedes canalizar para ponerte las pilas.


  • Destruye: comúnmente llamada también “envidia cochina”, o lo que viene siendo, que ya te gustaría a ti ser o tener lo que esa persona es o tiene. Houston, tenemos un problema. Ya te imaginarás que eso es energía negativa que va a ir directa a minar tu autoestima.


¿Qué hacer entonces para controlar la envidia?

  1. Identifícala: pregúntate si algo te molesta: si la respuesta es sí, entonces debes indagar en el origen de la molestia, este es un ejercicio muy importante de autoconocimiento y que te ayudará a encontrar respuestas.
  2. Céntrate en ti misma: cuanto más te preocupes por ti y menos por los demás, esa furia interna irá disminuyendo. Piensa siempre en algo bueno que tengas o hagas tú cuando se te dispare el piloto de la envidia.
  3. Pon en perspectiva: cada persona es diferente y sus circunstancias también. Reconoce tus propios méritos y acepta que cada uno vive a su manera.
  4. Úsalo a tu favor: todo aquello que te cuenten los demás sobre ti, lo puedes usar para tu propio beneficio y para trabajar aquellas áreas que identifiques que te están haciendo daño gracias a la envidia.


Un ejemplo práctico: te molestan las madres que dan el pecho en cualquier parte

  1. Identifícala: me molesta, porque en el fondo sé que si yo me atreviese, me haría la vida mucho más fácil, pero a mi estresa y me da vergüenza y me tengo que buscar siempre un sitio donde no me vea nadie.
  2. Céntrate en ti misma: si te resguardas de los demás por convicción y porque TÚ lo quieres así ya que no te hace gracia que te vean, el que otra madre lo haga, te debe dar completamente lo mismo. Es su vida, y su hijo, no tiene nada que ver contigo.
  3. Pon en perspectiva: ella quizá lo haga porque su madre siempre lo hizo, porque el pudor se ha tratado de forma diferente en tu familia y en la suya o porque se ha cansado de ir escondiéndose que es lo que hacía antes. ¿conoces la razón? Seguramente no, así que “pa qué”.
  4. Úsalo a tu favor: si has identificado que tenías envidia porque tú también querrías hacerlo, puedes empezar a intentarlo tú a ver cómo te sientes, buscar formas que a ti te resulten menos violentas, e ir cambiando hacia la dirección que quieres.

¿Ves como a veces no es tan malo? Puede ser un arma muy poderosa si se usa bien. Lo malo es que muchas veces acumulamos envidias de todo tipo y colores hasta que se adueñan de nuestra vida y nos contaminan, y lo peor, que ni siquiera les ponemos nombre y apellidos. Como se suele decir: están ahí, aunque no se vean (ok, esta es una frase cursi que se dice para los amigos, pero me vale :) ).



Y tú ¿te atreves a reconocer a qué has tenido envidia de la mala en alguna ocasión? Sé valiente y comenta abajo :) 



4 comentarios:

  1. Sin tu ayuda nunca hubiera pensado que puedo usar la envidia (esa cosa que tanto corroe) en la dirección contraria, a mi favor. Mil gracias!
    Martha

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    1. Hola Martha! Muchas gracias por el comentario. En efecto, los sentimientos son como "el cerdo", se puede aprovechar todo, jaja. Espero que lo pongas en práctica y empieces a notar la diferencia. Es hasta divertido y la vida mucho más tranquila cuando la manejas. :) Un beso!

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  2. Silvia, cada semana con tu artículo me sorprendes gratamente. Cuando leo lo que escribes disfruto un montón y me haces pensar, haces que todo sea más fácil. Gracias.

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    1. Mil gracias...el saber que los artículos se disfrutan y ayudan, es lo que me hace disfrutar a mi. :)

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