Claves para cultivar la paciencia



Sabemos que la paciencia se pierde, pero ¿se puede ganar? Seguro que te ha pasado que la has perdido con el llanto de tu bebé, de la misma forma que la has perdido alguna vez con las personas con las que más confianza tienes, tu hermana/o, tus padres, tu pareja…ley de vida. ¿Por qué tienes para algunas cosas, pero para esto no? Tranquila, la paciencia se puede entrenar.

Claro, los bebés, por mucha información que hayas leído o buscado, no vienen con un libro de instrucciones, y si es difícil saber lo que le pasa a un adulto incluso teniendo la capacidad de preguntarle, imagina con un mini ser humano que solamente produce un estridente llanto (eso sí, como si no hubiera un mañana)…

Es muy fácil decir que hay que tener paciencia, pero algunas veces te gustaría que la vendiesen a granel, o para ti, o para ponerle un poquito en el café a tu pareja. Pero bueno, como no voy a plantear como solución el tirarse por un puente, a ver qué puedes hacer para no perderla en situaciones así y para no acabar, peor aún, todo el día inmerso en discusiones que empeoran la cosa.

Algunas claves:

Motívate para ser paciente: te lo parezca o no, la paciencia es una habilidad (y la impaciencia un hábito, ya hablaré de esto de forma más extensa en otro artículo) y como tal, la puedes entrenar y ganar poquito a poco .Es fundamental que estés convencida de que el cambio es necesario y comprometerte a él y así podrás practicar y notar resultados.

Pon el freno: tu impaciencia se acentúa cuando intentas hacer muchas cosas a la vez, o cuando quieres hacer algo diferente a lo que tu hijo está interrumpiendo (creías que por fin te podías sentar en el sofá a descansar o darte una simple ducha y de repente ¡zas! otra vez el llanto), y te pones nerviosa, poniendo presión sobre ti misma y sobre él.  Pues para, ve poco a poco, asume la incertidumbre de esta etapa y aprende a planificar de nuevo tus tareas o tu día si te ayuda, pero aléjate de ese deseo de que el llanto acabe y aquí y ahora, porque como bien sabes sucederá todo lo contrario.

Reduce el estrés: hay muchas razones que te pueden causar estrés: obligaciones, dinero, tiempo, trabajo…esto pone las cosas más difíciles pero lo que tú quieres es hacerlas más fáciles, así que mejor si pones tus prioridades en orden: por ejemplo, entre pitos y flautas se te ha quedado solamente una hora “libre” de las tres que pensabas que ibas a tener…¿en qué es más importante emplear ese tiempo? teniendo esto claro, te será mucho más fácil pensar las cosas y no agobiarte tanto.. Otro consejo es que compartas tu estrés con alguien,  como último, no te olvides de ti, es muy importante que encuentres algo, por pequeño que sea, que disfrutes y te haga sentirte en calma, si no, acabarás aumentando la tensión y poniéndote más peso encima.

Maneja tus expectativas: un bebé es un bebé y tú puedes querer que duerma y coma en el mejor de los casos, pero tendrás que pasar por esos momentos malos, y cuanto más tranquila y relajada, mejor. Sé que no te estoy descubriendo América pero hay que ser consciente de que llorará en el autobús, tren y avión cuando tú no quieras y no dejará de hacerlo porque te pongas nerviosa, todo lo contrario, ellos te necesitan relajada para calmarse.

Como siempre digo, cada uno se conoce a sí mismo mejor que nadie y debe saber lo que resulta más sencillo o complicado en cada momento, pero si estás pagando un precio alto en tu vida por perder la paciencia, es el momento de poner en práctica la técnica que te resulte más sencilla y mejor creas que va a funcionar, o combinarlas. El descubrirte perdiendo la paciencia no es algo agradable, pero es como hacerte una herida que duele, tu cuerpo sabrá curarla a menos que la estés maltratando todo el rato.

Hay una analogía muy bonita para concienciarnos de que la paciencia tiene sus frutos (se usa mucho en el entorno empresarial) : el bambú, y es que esta planta, durante los primeros 6 años después de plantar la semilla y regarla constantemente, no crece apenas, sin embargo durante el séptimo año y en unas seis semanas, alcanza una altura de 30 metros. ¿Ha crecido la planta en seis semanas entonces? No, ha estado siete años preparándose, a costa de la frustración de quién la plantó. :) 


Y tú, ¿en qué situaciones pierdes más la paciencia? ¿qué haces ahora mismo para solucionarlo? Por favor, comparte y comenta abajo.   




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