6 trucos para aceptar lo que te pasa



Aceptar lo que te pasa es algo que cuesta más de identificar y solucionar de lo que a simple vista pueda parecer. Sigue leyendo y encontrarás algunos trucos para que seas más resolutiva en las cosas cotidianas. 

Llevas desquiciada unas horas en casa entre dolores y náuseas. Pocas cosas te consuelan. Te comerías un buen bocata de jamón, pero los crudos, te comerías una tableta de chocolate, pero el azúcar.  Te pegarías una carrera de 2km, pero tienes que estar en reposo…

Tu pareja, que viene ajeno a todo eso y que a veces tiene la empatía de un pimiento morrón, entra en casa y te dice, como si no pasara nada, que si te ha dado tiempo a poner la lavadora…tú, que da igual si eres de letras o de ciencias, tienes una fórmula mágica grabada en tu inconsciente que da siempre resultado:


darle vueltas al coco + inoportunidad de sus palabras + un montón de hormonas fruto de tu estado= EXPLOSIÓN

Le chillas, te contesta, no te entiende, no entiendes que no te entienda, te dice que te relajes, te pones más nerviosa, te quiere dejar tranquila, le quieres tirar un zapato, acabas llorando y luego aparece tu amiga la culpa, porque en el fondo sabemos que se nos ha ido un poquito la pelota.

Bueno aquí hay pocas teorías que se apliquen así, sin más, y que funcionen. Yo sin duda me centraría en la causa del problema, en el minuto uno en el que te has desquiciado. Tu cuerpo es muy inteligente y posiblemente te haya mandado alguna que otra señal, ¿la has escuchado? un gruñido a cuento de nada, un fruncido de ceño en una acción cotidiana que repites todos los días (por ejemplo, si te cuesta abrir la pasta de dientes y casi acabas estrellándola en el espejo), una mala contestación a tu madre que te llama para ver cómo estas…en fin, como digo, hay señales a las que debes atender y preguntarte entonces ¿qué me ocurre?...

Que estás harta
Que no puedes más
Que quieres que pase ya
Que te aburres
Que te duele

Cualquier cosa suele ser fruto de no estar aceptando bien la situación . A veces las cosas son como son, y más te vale mirarlas de frente y aceptarlas, te evita problemas mayores, como seguramente ya hayas podido comprobar en otras ocasiones.

Aquí te dejo algunos truquillos para aceptar situaciones sin morir en el intento (ni que tu pareja acabe durmiendo en el sofá).

1. Conserva la calma

Cuando te desequilibras emocionalmente, sueles considerar que las situaciones son más graves de lo que son o más difíciles y complejas de resolver. Para conseguirlo, respira lentamente y concéntrate mucho en la respiración. Además la práctica de este simple ejercicio es muy eficaz para manejar el estrés. 
  
2. Sé flexible

Esto tan simple en la teoría, se convierte en una práctica muy complicada. Ser flexible no significa solamente adaptarte a los cambios si no sobretodo, a dejar de resistirte, a que abras la mente a lo que va sucediendo y te vuelvas lo que yo llamo ‘tranquilamente resolutivo’.

3. Confía

De peores habrás salido y peor podrías estar. Hay que pasar por esto sí o sí. Puedes ser muy optimista o puedes ser muy pesimista, pero eso no va a cambiar los hechos, pero sí puede cambiar la manera de interpretarlos. Confía, repítete que todo está bien. Que tu cabeza lo escuche.

4. Coloca la situación en perspectiva

Levita como si fueras un mimo de esos que ahora abundan por las calles y mira desde arriba. ¿Qué tan malo te ocurre? ¿De verdad es para estar de mal humor? Conviértete en el espectador de tu propia historia y dale un final feliz. Ahora, actúa para que así sea.

5. Reconoce lo bueno

Algo bueno tendrá todo esto ¿no? Pero a nuestra cabecita le gusta más el signo negativo, tiene esa atracción incontrolable de irse hacia él. Ahora, reconoce lo bueno, párate a pensarlo, y a disfrutarlo. Que los malos momentos no te hagan perder de vista el ‘objetivo’, el ‘resultado’, tu bebé. Así además le harás un gran favor, ¡ya sabes que ellos también sienten aunque sean muy pequeños!

6. Ten paciencia

Tu lado racional posiblemente  te recuerde que no puedes hacer nada por acortar el camino que estás recorriendo. Tu lado irracional es el que da por saco. Sería bueno que tuvieras una frase pensada, la que mejor creas que te va a funcionar, para recordársela a tu cabeza cada vez que te ‘meta prisa’.   Ejemplo:  Yo quiero estar bien y tranquila estos meses. Esta fórmula no es tan mágica como la de la explosión, pero se puede aplicar hasta que funcione igual. :)

Con estos truquitos se te hará mucho más fácil aceptar la situación. 


¿Cuál te viene mejor? ¿Qué experiencias has tenido que te han hecho sentir que te habías convertido en la niña del exorcista? Por favor, compártelas abajo en los comentarios





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