Cómo superar el miedo a no ser buena madre

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Tengo miedo a…¡TODO!

Bueno, ya sabes que el miedo recorre tu cuerpecito tanto si estás embarazada como si él bebé ya está aquí contigo. El miedo más extendido, y también el más genérico suele ser ese miedo a ‘no ser buena madre’ ay ay ay, creo que tu lado más autocrítico y pesadito aparece aquí martilleando tu cabeza y volviéndose de lo más creativo en cuanto a crear situaciones que ni siquiera han sucedido se refiere…

El famoso Y SI

Y si no le puedo dar el pecho

Y si no lo sé coger


Y si se pone malo

Y si le abrigo mucho

Y si le abrigo poco…

Y si…ahhhg

¡Para! Respira, y analiza. Primero tienes que diferenciar entre aquello que puedes controlar y lo que no. Partes de la base de que siempre vas a hacerlo lo mejor que sepas y ahí entra aquello que puedes controlar. Por ejemplo, mi hermana se empeñó en que quería un parto natural, fenomenal. Ella pudo controlar su voluntad hasta cierto punto, ya que rompió aguas muy pronto y después de interminables horas, el dolor era tan insoportable que, como si se tratara de la niña del exorcista, gritaba suplicando que le pusieran la epidural. Tú tomas una decisión pero luego tienes que adaptarte a la aparición de factores que no puedes elegir, y entonces la peli cambia, pero NO PASA NADA. 

Lo mismo ocurre con el resto de cosas. Puedes querer dar el pecho pero luego por X motivos se complica el asunto, pero NO PASA NADA. Tendemos a culparnos de casi todas las decisiones que tomamos (y las que nos vienen dadas) como madres, pero eso no hace más que causar más daño a tu ya delicada autoestima después de tanto cambio, y necesitas esa autoestima bien fuerte para poder transmitírsela al pequeñín. Yo te invito a que te pares a pensar cuántas de las cosas a las que has temido en tu vida, han sucedido realmente...¿sorprendida?, posiblemente ¡ni un 20%!.

¿Qué puedes hacer entonces en estas situaciones? Pues por ejemplo, hacerte la siguiente pregunta: ¿Es algo que yo puedo controlar? Si la respuesta es sí, plantéate que opciones tienes y elige la que obtenga el resultado que deseas. Si la respuesta es no, libera esa culpa, plantéate también que opciones tienes y de nuevo, elige la que más se acerque a lo que deseas. 

Ejemplo 1  Coger peso en el embarazo

Puedes controlar: llevar una alimentación sana y equilibrada y haciendo caso de las indicaciones del médico

No puedes controlar: llevando una alimentación sana, el peso en el embarazo varía mucho de una mujer a otra, es algo que no puedes controlar y debemos ser conscientes y no martirizarnos por ello. Ya habrá tiempo de ‘arreglarlo’

Ejemplo 2 Horas de sueño

Puedes controlar: Las tomas que le das al bebé para intentar que coja una rutina, e intentar aprovechar las horas que él duerme. 

No puedes controlar: Cuando le da por dormir y por despertarse. Con lo que debes controlar esas crisis de nervios cuando se despierta en el momento más inoportuno para ti. 

Y otro ejemplo mucho más cotidiano, es cuando te enfadas mucho un día de lluvia en el que tenías planeada una jornada fuera, ya sea campo, playa, paseo...como decía mi madre, tienes dos trabajos, enfadarte y desenfadarte. (Aunque admito que esa frase me tocaba las narices porque no la entendía, si ya estaba enfadada, solamente me quedaba un trabajo! ;-) ). No tendría sentido vivir con "miedo" por si algo que no queremos sucede, ¿no crees?. El grado de importancia que le das a las cosas por supuesto determina el nivel de tus temores, pero en el fondo todo tiene un denominador común: qué está en tus manos y qué no. 

Parece lógico pero a veces es difícil de manejar si no te paras a pensar aquello sobre lo que tienes control, por ello te invito a que empieces a practicar desde YA y así ya llegarás curtidita. Muchas veces ´no tenemos tiempo ni para pensar´pero eso es igual que querer completar una maratón sin haber tenido tiempo de entrenar...

Recuerda que el miedo es un buen aliado cuando nos alerta de cosas, y siempre debes estar atenta a lo que te está diciendo, pero cuando es algo más obsesivo y te angustia, entonces merece tu atención y análisis.

¿Y a ti? ¿Qué te da más miedo? ¿Qué te preocupa más? ¿Son cosas que tú puedes controlar? ¡Compártelo porque seguro que más de una se sentirá identificada y entre todas podemos ayudarnos!







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